¿Qué es el SIBO?
El intestino delgado (yeyuno e íleon) normalmente contiene muy pocas bacterias. En el SIBO, bacterias que deberían estar en el colon se multiplican en exceso en el intestino delgado, donde fermentan los carbohidratos antes de que puedan absorberse. Esto genera:
- Gas en exceso (hidrógeno, metano o sulfhídrico, según el tipo de bacterias)
- Distensión abdominal prominente, especialmente después de las comidas
- Dolor abdominal tipo cólico
- Diarrea crónica o constipación severa (según el gas predominante)
- Fatiga, niebla mental (brain fog) y dificultad de concentración
- Déficit de vitamina B12, hierro y vitaminas liposolubles en casos prolongados
Tipos de SIBO según el gas que producen
SIBO-H₂ (hidrógeno)
El más frecuente. Asociado principalmente a diarrea, dolor y distensión. Las bacterias productoras de hidrógeno predominan.
IMO / SIBO-CH₄ (metano)
Asociado a constipación severa. Son arqueas (no bacterias) las que producen metano, y ralentizan el tránsito intestinal.
SIBO-H₂S (sulfhídrico)
Menos conocido. Asociado a gases con olor muy fuerte a azufre y diarrea. Más difícil de detectar con el test convencional.
¿Cómo se diagnostica el SIBO?
El diagnóstico de confirma con el test de aliento (breath test) con glucosa o lactulosa. Se mide la producción de hidrógeno y metano antes y después de ingerir el sustrato. El test lo solicita e interpreta el médico gastroenterólogo. Se realiza en ayunas y requiere preparación específica el día anterior.
La nutricionista puede trabajar con síntomas y sospecha clínica mientras esperás el turno para el test, especialmente si el cuadro es muy característico.
¿Qué papel cumple la nutrición en el SIBO?
La alimentación no erradica el SIBO por sí sola, pero es indispensable en las tres etapas:
Reducir síntomas
Limitar los carbohidratos fermentables que alimentan el sobrecrecimiento y generan gas en exceso.
Apoyar la recuperación
Mantener la alimentación sin interferir con los antibióticos y asegurar el aporte de nutrientes.
Prevenir recaídas
Restaurar la microbiota, mejorar la motilidad intestinal y reintroducir alimentos gradualmente.
¿Qué dieta se usa en el SIBO?
No existe una dieta universal para el SIBO. La elección depende del tipo, los síntomas y el momento del tratamiento.
Dieta baja en FODMAPs
Es la más utilizada en la práctica clínica. Reduce los carbohidratos fermentables (fructosa, lactosa, fructanos, galactanos, polioles) que alimentan el sobrecrecimiento. Mejora significativamente los síntomas aunque no erradica el SIBO por sí sola.
Dieta Específica de Carbohidratos (SCD)
Elimina todos los carbohidratos complejos y azúcares simples excepto la glucosa y la fructosa de la fruta. Es más restrictiva que FODMAPs y requiere supervisión profesional.
Dieta Bifásica para SIBO (Pimentel)
Combina restricción de FODMAPs con un protocolo específico de horarios de comida para activar el Complejo Motor Migrante (CMM), el mecanismo que "barre" las bacterias del intestino delgado entre comidas.
Alimentos generalmente bien tolerados en SIBO
- Arroz blanco, papa, polenta, zanahoria, calabaza, espinaca, pepino, tomate
- Pollo, carne vacuna, pescado, huevos
- Aceite de oliva, mantequilla
- Naranja, frutilla, kiwi, uva, piña
- Quesos duros y leche sin lactosa (en cantidades moderadas)
Preguntas frecuentes sobre SIBO
¿Qué puedo comer si tengo SIBO?
En la fase inicial se restringen los alimentos ricos en FODMAPs que alimentan el sobrecrecimiento: cebolla, ajo, trigo, legumbres, frutas con mucha fructosa. Son generalmente bien tolerados el arroz, la papa, la zanahoria, la espinaca, el tomate, el pollo, el pescado, los huevos y frutas como naranja, frutilla y kiwi. El plan exacto lo diseñamos según tu tipo de SIBO y tus síntomas.
¿Cuánto tarda en resolverse el SIBO?
El tratamiento antibiótico dura generalmente 2 a 4 semanas. La mejoría de síntomas puede notarse antes de terminar. La recuperación completa de la absorción de nutrientes y la microbiota puede llevar varios meses. Las recaídas son frecuentes si no se corrige la causa subyacente (dismotilidad, válvula ileocecal comprometida, hipoclorhidria).
¿El SIBO es lo mismo que el colon irritable?
No, aunque sus síntomas son muy similares. El SII es un trastorno funcional sin causa estructural conocida. El SIBO es una alteración microbiana cuantificable. Sin embargo, pueden coexistir: se estima que hasta el 60-80% de los pacientes con diagnóstico de SII tienen SIBO. Por eso muchos mejoran cuando se trata el sobrecrecimiento bacteriano.
¿Cómo se diagnostica el SIBO?
Con el test de aliento (breath test) con glucosa o lactulosa, que mide la producción de hidrógeno y metano después de ingerir el sustrato. Lo solicita e interpreta el médico gastroenterólogo. La nutricionista puede comenzar el trabajo con los síntomas mientras esperás el resultado del test.
¿El SIBO causa déficits nutricionales?
Sí, especialmente en casos severos o prolongados. Las bacterias compiten por nutrientes y dañan la mucosa intestinal. Los déficits más frecuentes son vitamina B12, hierro, vitaminas liposolubles (A, D, E, K) y ácidos grasos. El plan nutricional identifica y corrige estos déficits con ajustes en la dieta y suplementación cuando corresponde.
¿Los probióticos ayudan con el SIBO?
Durante el tratamiento antibiótico, los probióticos no se recomiendan en general ya que pueden interferir. Después del tratamiento, ciertas cepas ayudan a restaurar la microbiota colónica y reducir el riesgo de recaída. La indicación específica depende del tipo de SIBO y del estado de la microbiota post-tratamiento.
¿Tenés síntomas de SIBO?
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