El reflujo gastroesofágico es uno de los motivos de consulta digestiva más frecuentes. La buena noticia es que responde muy bien a los cambios de alimentación y de hábitos: en muchos casos, ajustar cómo y cuándo se come mejora los síntomas tanto como la medicación.
¿Qué es el reflujo gastroesofágico (ERGE)?
El reflujo ocurre cuando el contenido ácido del estómago sube hacia el esófago porque el esfínter que los separa no cierra bien. Los síntomas típicos son ardor detrás del pecho (acidez), regurgitación, tos seca, carraspera y sensación de nudo en la garganta. Cuando pasa de forma frecuente o daña la mucosa del esófago, se habla de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).
Alimentos que suelen empeorar el reflujo
No todos afectan a todas las personas, pero estos son los más habituales:
- Grasas y frituras: enlentecen el vaciado del estómago y relajan el esfínter esofágico.
- Café, mate muy cargado y bebidas con cafeína.
- Alcohol, sobre todo con el estómago vacío.
- Cítricos, tomate y salsa de tomate en personas sensibles.
- Menta y productos mentolados.
- Chocolate.
- Comidas muy picantes o muy condimentadas.
- Bebidas con gas.
Alimentos y preparaciones que ayudan
- Cocciones suaves: hervido, al horno, al vapor, a la plancha con poca grasa.
- Proteínas magras: pollo sin piel, pescado, huevo, cortes magros de carne.
- Vegetales cocidos, verduras de hoja, zanahoria, zapallo, papa.
- Cereales integrales bien tolerados y avena.
- Frutas no cítricas: banana, manzana, pera, melón.
- Jengibre, que en algunas personas alivia las náuseas y la pesadez.
Hábitos que importan tanto como la dieta
- Porciones más chicas y más seguidas. Un estómago muy lleno presiona el esfínter.
- No acostarse hasta 2 o 3 horas después de comer. La última comida del día, temprano y liviana.
- Elevar la cabecera de la cama 15 a 20 cm con tacos bajo las patas.
- Bajar de peso si hay sobrepeso: el exceso de grasa abdominal aumenta la presión sobre el estómago.
- No fumar. El tabaco reduce la presión del esfínter esofágico.
- Aflojar la ropa ajustada en la cintura después de comer.
¿Cuándo consultar al médico?
Consultá al gastroenterólogo si el reflujo es frecuente (más de dos veces por semana), si no mejora con los cambios de hábitos, o si aparecen dificultad para tragar, pérdida de peso sin explicación, vómitos con sangre o anemia. En esos casos hace falta estudiar la causa y ajustar el tratamiento.
El abordaje nutricional del reflujo forma parte de las patologías digestivas que trabajamos en Nutrilina Tips, en conjunto con tu médico tratante.
